Hace no mucho tiempo entró en mi vida una persona muy peculiar, alguien que tiempo atrás hubiese pensado que no podría ser mi amigo. ¿Sabéis por qué? Porque somos polos opuestos. No, opuestísimos. Creo que lo único que tenemos en común es que este verano los dos estuvimos en Inglaterra.
Esta persona, es un niño. Un niño muy gracioso y muy mono y que me hace reir mucho. Que ha intentado estar ahí muchas veces y que me nota siempre que no estoy bien y se preocupa. Para mi, es una persona muy divertida, alguien que vale muchísimo la pena conocer.
Porque sí, estos últimos meses han introducido muchos cambios en mi vida y él ha sido uno de esos pequeños cambios. Nunca pensé que pudiera sentirme tan agusto hablando con una persona como él. Porque desde el primer día -y único- que discutimos hicimos un pacto para no volver a hacerlo. Porque ¿Para qué? ¿Para qué discutir si los dos nos llevamos muy bien? ¿Para que estropear esta amistad? Asique después de ese pacto todo ha sido un caminito de rosas. Cada día intentamos hablar y si no es así, rápidamente nos ponemos al día cuando lo hacemos.
De verdad, gracias por todas las conversaciones. Porque ¿sabes qué? todavía me acuerdo del día en que te conocí. Reconozco que lo primero que pensé.. " Este niño es un pijo de los pies a la cabeza " Y sabes que no me equivoqué ;) Pero aun así.. aunque -repito- somos muy, muy diferentes, me caes genial, y tú lo sabes bien.
Gracias por todo Alvarito.
PD: Adán y Eva vivieron en pecado.
Y.
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